jueves, 26 de junio de 2025

El blog y la novela

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El Flaco y el hubiese

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miércoles, 25 de junio de 2025

Silencio interior


 

En el lugar donde estamos hay un silencio magnífico, sobre todo en la noche calma.

 

A veces se escucha el motor del bus , o de un coche , y el camión de los residuos se oye como una invasión extraterrestre. 😆

 

Esto para decir que también el cerebro es capaz de estar en la serenidad sin diálogo interno, que puede callarse.

 

Cuando niño odiaba la gimnasia, pero la Dra. Había recomendado que fuese para mejorar el asma. Nunca sentí que aquello me hiciese bien, en absoluto.

 

Salvo una vez ,  que apareció un profesor de algún país andino , que nos hizo sentar en circulo en el suelo y realizó un sencillo ejercicio de relajación y respiración consciente. Eso si era muy distinto y causaba un efecto beneficioso. Pero fue solo una vez.

 

Y esto es asi, sin duda. Desde luego reconozco que es necesaria la actividad física , y aún más, que para un mejor funcionamiento del cerebro lo que hay que hacer primordialmente no es realizar juegos mentales sino actividad física. Un cuerpo ejercitado redunda en un cerebro más sano, lo que pasa es que  por años muchos fuimos adoctrinados por un paradigma bastante tonto del "nerd" flaquito, o gordito, que es un genio, versus el idiota musculoso que es un imbécil. Paradigma funesto, otra basura hollywoodense.

 

Por otra parte, lo mejor para el cerebro no es dedicarse al diálogo interno con fruición y dejarse llevar por pensamientos que frecuentemente tienen malos correlatos emocionales, esa rumia mental autocompasiva, o crítica  perpetua  y negativa. Tampoco es forzar pensamientos positivos en los que en el fondo no se cree. Lo mejor es crear espacios para dejar de pensar, para abandonar el diálogo interno sin temor, dejar las pantallas antes de ir a descansar, no usar los medios electrónicos como inductor del sueño.  Y de ser posible, no inducir el sueño con pastillas. Se que a veces no es posible hacer esto último, pero solo deberían usarse cuando es realmente indispensable. 

Dios juega a los dados con Albert y no lo deja ganar

A Einstein, paradójicamente, no le gustaba para nada el efecto cuántico, cuando dos partículas que están entrelazadas, por ejemplo dos partículas que surgen en la misma interacción física, presentan el siguiente fenómeno: al parecer la medición de una propiedad para una partícula afecta a la otra, aunque estén separadas por grandes distancias, en un tiempo no medible. A esto le llamaba "efecto fantasmal a distancia".

 

Relacionado con esto, está el fenómeno de la doble rendija, donde un haz de electrones al pasar por una doble rendija, se comporta como onda o partícula según si está siendo "medido" o no, fenómeno  que ha dado lugar a las más bellas especulaciones de la new age. Es  arduo de explicar:  por un lado hay una confusión en cuanto al término "observador", que se refiere mucho más al acto de medir determinada propiedad que al poder de la consciencia, y por otro, puede ser  planteado en el marco general de la relación entre la subjetividad humana y la realidad.

 

La realidad no siempre obedece al sentido común, sobre todo porque es anterior al mismo y continuará existiendo luego del mismo. Este sentido está construido e informado por nuestra percepción del mundo, que es una representación útil de la misma, pero tiene su "ancho de banda" más allá del cual aq sigue existiendo. Esta es una confusión moderna por excelencia. La realidad no es tal como la vemos, porque el "ver" es subjetivo, no es el resultado directo de la luz que incide sobre la retina, sino que lleva un procesamiento que ríete del fotoshop. El color amarillo es subjetivo, lo mismo que el azul. Las abejas ven un color en el ultravioleta y vaya uno a saber cómo lo ven, y los murciélagos ven mejor que nosotros porque complementan su aguda visión diurna con un sentido del oído especializado en interpretar los ecos del sonido que producen convenientemente. Todo esto no quiere decir que la realidad no existe, o que es una simulación.  Que en última instancia todo sea energía, no quiere decir que la energía no exista, como sabe cualquiera que sintió el efecto de la ley de la inercia, o sea todos. Incluso aunque crea que la inercia, antes de Newton, no existía.

 

Y la peor de las decepciones: la realidad no responde mágicamente a nuestros pensamientos y energías mentales.